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LA RESTAURACIÓN DE LA CAPILLA: una forma distinta de actuar juntos por el futuro de Farellones

La recuperación de la Capilla Nuestra Señora de Las Nieves es un ejemplo de cómo la colaboración entre comunidad, autoridades e instituciones puede transformar el patrimonio en una oportunidad para proyectar el futuro de Farellones.

El sábado 6 de junio de 2026, la comunidad de Farellones se reunió en torno a la Capilla Nuestra Señora de Las Nieves para inaugurar su nuevo entorno, celebrar la restauración del fresco del campanario y compartir una Misa a la Chilena en el marco de los 90 años del pueblo.

Fue una jornada de memoria, gratitud y reencuentro. Pero también fue algo más: el cierre de un proceso que deja una invitación concreta para el futuro de Farellones.

Una invitación a mirar este pueblo de montaña con mayor cuidado. A reconocer el valor de su historia. A proteger sus espacios comunes. A colaborar entre instituciones, vecinos, familias y comunidad para proyectar su futuro.

Este proceso deja una señal importante: el patrimonio no se cuida solo por nostalgia. Se cuida porque nos ayuda a entender quiénes somos, de dónde venimos y qué tipo de comunidad queremos construir hacia adelante.

Hoy queremos detenernos en su sentido.

Una invitación a actuar

Para la Corporación de Adelanto de Farellones, este proyecto representa una invitación concreta a una forma de actuar en el territorio.

Una forma de actuar que parte por cuidar lo que existe, reconocer su valor y ponerlo nuevamente al servicio de la comunidad.

La capilla muestra que cuando hay memoria, colaboración y propósito común, Farellones puede avanzar sin perder aquello que lo hace único.

Fue necesario investigar, recuperar archivos, coordinar apoyos, convocar especialistas, movilizar equipos, trabajar en terreno y sostener una visión común durante meses. Pero, sobre todo, fue necesario creer que el patrimonio de Farellones merece ser cuidado.

Ese es el llamado que deja esta obra: no esperar a que la historia se pierda para recién valorarla. Cuidarla ahora. Activarla ahora. Convertirla en espacio vivo para la comunidad.

Patrimonio que vuelve a tener vida

La Capilla Nuestra Señora de Las Nieves forma parte de los primeros años de Farellones. Su piedra, su campanario, su fresco y su entorno hablan de una época en que el pueblo comenzó a imaginarse como un lugar de montaña, comunidad y encuentro.

Restaurar el fresco no fue solo recuperar una imagen. Fue devolverle al pueblo una parte de su memoria visual.

Habilitar la plaza no fue solo construir pircas, terrazas y jardines. Fue abrir un nuevo espacio común para reunirse, contemplar, celebrar y volver a encontrarse.

Ese es el verdadero valor del patrimonio: cuando deja de ser un recuerdo detenido y vuelve a formar parte de la vida cotidiana.

Una comunidad que se reconoce

La Misa a la Chilena realizada en la capilla permitió cerrar este proceso con un sentido profundamente humano.

Fue una ceremonia de gratitud, memoria y reencuentro. Se recordó a pioneros, familias históricas, vecinos, dirigentes y personas que ya no están, pero que siguen presentes en la historia viva de Farellones.

Para muchos, estar ese día en la capilla restaurada fue una forma de ver cumplido el sueño de sus padres y abuelos. Para otros, fue la oportunidad de reencontrarse con personas que no veían desde la niñez.

En esa mezcla de generaciones, recuerdos y afectos apareció algo esencial: Farellones sigue siendo una comunidad diversa, viva y unida por raíces comunes.

La montaña como lugar de retiro

“Venir a Farellones es un retiro”, recordó el P. José E. Ahumada C.S.C. al iniciar su homilía.

La frase resumió algo que muchos sienten, pero pocas veces se dice con tanta claridad. Farellones no es solamente un destino turístico ni un lugar de paso hacia la nieve. Es también un espacio de pausa, contemplación, memoria y pertenencia.

Ese día, con el sol abriéndose entre las nubes mientras avanzaba la ceremonia, la capilla volvió a ser lo que siempre debió ser: un lugar de encuentro para la comunidad.

Versos al pie del campanario

Como corresponde a una Misa a la Chilena, la ceremonia terminó también con música, versos y palabras compartidas al pie del campanario.

Entre los versos que se leyeron, uno recordó el origen sencillo y visionario de este lugar:

«Solo inhóspitos parajes,
rodeados de grandes cerros.

Se escuchaba un cencerro
entre el agreste paisaje,

y un grupo de visionarios
imaginó un campanario

en medio de una sencilla villa,
una preciosa capilla,

que hoy está de aniversario.

La colaboración fue la clave: agradecimientos

Este proceso no habría sido posible sin una red de colaboraciones generosas, profesionales y profundamente comprometidas con Farellones.

Hoy queremos agradecer esos aportes desinteresados: de instituciones, equipos técnicos, profesionales, vecinos, familias y personas que pusieron tiempo, conocimiento, oficio, recursos y confianza al servicio de un propósito común.

Desde el directorio de la CAF —integrado por Manuel Feliú, Olivier Calvez, Paola Solari, Juan Carlos Undurraga, Gonzalo de la Cuadra, Tomás Phillips y José Manuel Larraín— queremos expresar nuestro reconocimiento a todas las personas e instituciones que hicieron posible este proceso.

A la Congregación de Holy Cross, al Padre Rodrigo Valenzuela y al P. José E. Ahumada C.S.C., por confiar en la CAF y permitir avanzar en la restauración de la capilla y en los trabajos de la Plaza Nuestra Señora de Las Nieves.

Al alcalde de Lo Barnechea, Felipe Alessandri, en su calidad de presidente de la Corporación Cultural de Lo Barnechea; a la Corporación Cultural de Lo Barnechea, a su directora ejecutiva, Alejandra Valdés, y a todo su equipo, por apoyar iniciativas patrimoniales fundamentales para Farellones, como la restauración del fresco de la capilla y el lanzamiento del libro Refugios de Farellones.

Al arquitecto Pedro Pereda, por diseñar una plaza llena de sentido alrededor de la capilla; a Valle Nevado y Ricardo Margulis, por la donación de piedra de la cantera de Valle Nevado sin lo cual no habriamos podido hacer el avance ; a los maestros pedreros que dieron forma a los muros y pircas, Pedro Romero y su equipo ; y al equipo municipal de montaña de Lo Barnechea, encabezado por Juan José Ferrada, junto a Marcos Berrios y su equipo, por el apoyo operativo permanente.

A Juan Luis Martínez, cuya investigación permitió recuperar los archivos fotográficos originales de Luis Mitrovich, fundamentales para reconstruir los colores originales del fresco del campanario.

A Occitania Patrimonio y a su directora, Marta Rebora, por el trabajo de restauración desarrollado durante cerca de tres meses.

Y, especialmente, a las familias de Farellones: residentes, propietarios, antiguos vecinos, familias históricas y pioneros. Esta obra es también un homenaje a todos ellos y a quienes ya no están, pero siguen presentes en la memoria viva de nuestro pueblo.

Una invitación para lo que viene

La capilla nos deja una lección simple y poderosa: Farellones puede cuidar su historia y, al mismo tiempo, construir futuro.

Puede recuperar su patrimonio, abrir nuevos espacios comunitarios, colaborar con instituciones, sumar voluntades y transformar la memoria en acción concreta.

Esa es la invitación que la CAF quiere seguir impulsando: actuar con sentido, cuidar lo propio, convocar a la comunidad y construir proyectos que estén a la altura de la historia y del futuro de Farellones.

Porque Farellones se construyó colaborando. Y su futuro también dependerá de esa misma voluntad de encuentro, cuidado y compromiso.