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Cultura del Agua I: Agua turbia no significa agua contaminada

En respuesta a las dudas surgidas por el reciente episodio de turbiedad, FarellonesChile.cl consultó a la Corporación de Adelanto de Farellones, CAF. Su gerente técnico, Felipe Brain, explicó cómo están diseñadas las redes sanitarias, qué pudo provocar los cambios en el agua y qué medidas adoptó la planta.

A raíz de las dudas surgidas en la comunidad por el reciente episodio de turbiedad y los cambios percibidos en el color y olor del agua, FarellonesChile.cl consultó a la Corporación de Adelanto de Farellones, CAF, para conocer los antecedentes técnicos y explicarlos de manera clara.

La CAF respondió las consultas a través de su gerente técnico, Felipe Brain, quien entregó información sobre el diseño de las redes sanitarias, las posibles causas del episodio, la inspección realizada en terreno y las medidas adoptadas por la planta de agua potable.

El propósito de esta nota es poner esos antecedentes al servicio de vecinos, residentes y propietarios, acogiendo una preocupación legítima y ayudando a comprender mejor cómo funciona el sistema de agua de Farellones.

El primer antecedente permite despejar una de las principales inquietudes: el agua potable y las aguas servidas circulan por redes independientes, físicamente separadas y diseñadas bajo criterios de ingeniería sanitaria.

Dos redes independientes, diseñadas para no mezclarse

Farellones cuenta con dos sistemas sanitarios diferentes.

Una red distribuye el agua potable y otra transporta las aguas servidas. No comparten tuberías ni circulan por un mismo trazado.

Como principio de diseño, las tuberías de agua potable están ubicadas en un plano superior a las tuberías de aguas servidas.

En los pocos puntos donde ambas redes se cruzan, existe una separación vertical de al menos 60 centímetros. La distancia mínima señalada como referencia técnica es de 30 centímetros.

Cuando las redes avanzan en paralelo, están instaladas en lados opuestos de la calzada. Esto permite mantener distancias aproximadas de entre tres y seis metros, superiores al rango de 1,2 a dos metros indicado como referencia.

Esta configuración no es casual. Corresponde a criterios de ingeniería sanitaria orientados a mantener ambos sistemas separados y reducir al mínimo la posibilidad de contacto entre ellos.

De acuerdo con Felipe Brain, estas condiciones permiten establecer que la probabilidad de contaminación de la red de agua potable con aguas servidas es mínima.

Agua turbia no significa agua contaminada

La turbiedad corresponde a la presencia de partículas suspendidas que pueden modificar la transparencia o apariencia del agua.

En Farellones, los episodios de mayor turbiedad suelen producirse desde noviembre en adelante, cuando el aumento de las temperaturas provoca el derretimiento de la nieve.

Durante su recorrido hacia el estero La Leonera, el agua puede arrastrar sedimentos presentes en el cauce.

El episodio reciente fue poco habitual porque ocurrió durante el invierno.

De acuerdo con Felipe Brain, las condiciones meteorológicas registradas durante esos días podrían haber favorecido el arrastre de material sedimentario y también de elementos orgánicos presentes en el entorno, como ramas, arbustos o musgos.

Este material orgánico pudo haber influido en el olor percibido por algunos usuarios.

Por lo tanto, un cambio en la transparencia, el color o el olor puede estar relacionado con las condiciones del agua antes de ingresar al sistema de tratamiento.

La turbiedad debe ser observada y tratada, pero no demuestra por sí sola una mezcla o contaminación con aguas servidas.

¿Cómo se trata la turbiedad?

La planta de agua potable de Farellones cuenta con distintas etapas para enfrentar el ingreso de agua con una mayor presencia de sedimentos o partículas.

La primera corresponde a los decantadores, cuya función es separar y remover los sólidos presentes en el agua, tanto los materiales más gruesos como las partículas más finas.

Posteriormente, el agua puede pasar por una segunda etapa de filtración, que permite disminuir aún más la turbiedad.

Durante el invierno, el agua recibida desde la bocatoma suele presentar una turbiedad mínima y cumplir con los estándares requeridos. Por esta razón, los decantadores y filtros no necesitan mantenerse permanentemente en funcionamiento durante este periodo.

El episodio reciente representó una condición fuera de lo habitual para la época del año.

    • Las medidas adoptadas por la CAF

      Al detectarse el aumento de turbiedad, la CAF puso inmediatamente en funcionamiento el sistema de filtros de la planta.

      Además, se purgó el agua contenida en el estanque. Este procedimiento permitió acelerar su renovación y reemplazarla por agua que hubiera pasado completamente por el proceso de filtración.

      La respuesta siguió una secuencia concreta:

      • revisión de posibles fugas;
      • activación del sistema de filtros;
      • purga del estanque;
      • renovación del agua almacenada.

      Estas medidas permitieron adaptar la operación de la planta a las condiciones excepcionales que estaba presentando el agua recibida desde la fuente.

En simple: cuatro antecedentes importantes

1. El agua potable y las aguas servidas circulan por redes diferentes

No comparten tuberías. Son sistemas independientes, ubicados en distintos niveles y trazados.

2. Las redes están físicamente separadas

En los cruces y recorridos paralelos mantienen distancias superiores a las referencias mínimas indicadas en la información técnica.

3. No se detectaron fugas de aguas servidas

La inspección realizada después del episodio no encontró fugas atribuibles a esa red.

4. La turbiedad puede ser tratada

La planta cuenta con decantadores y filtros. Durante este episodio se activó la filtración y se purgó el estanque para acelerar la renovación del agua.

Conocer el sistema también es cuidar el agua

Construir una cultura del agua significa comprender de dónde viene, cómo se distribuye, qué infraestructura la protege y cómo responde el sistema cuando cambian las condiciones naturales de la montaña.

Preguntar frente a un cambio visible es razonable. Del mismo modo, contar con información técnica clara permite interpretar mejor estos episodios, distinguir entre turbiedad y contaminación y evaluar los hechos antes de llegar a conclusiones.

La gestión del agua potable es una de las principales responsabilidades de la CAF y una parte central de su vínculo con Farellones. Comunicar esta labor con transparencia y cercanía permite fortalecer el conocimiento y la confianza de la comunidad en torno a un servicio esencial para la salud, la calidad de vida y la sostenibilidad del pueblo.

Cuidar el agua también comienza por conocer cómo funciona su sistema.