Gestión Hídrica Inteligente: primeros aprendizajes
La CAF revisa el camino recorrido y los primeros resultados de una nueva forma de gestionar el agua en Farellones
Hace tres meses la Corporación de Adelanto de Farellones (CAF) puso en marcha con sus socios el sistema de Gestión Hídrica Inteligente, acompañado por notificaciones mensuales vía WhatsApp con información sobre los consumos de cada propiedad.
Hoy, con el sistema operando con el 100 % de los socios, comienzan a aparecer los primeros aprendizajes: pérdidas que antes podían pasar inadvertidas, consumos anómalos que ahora pueden identificarse con mayor rapidez y, sobre todo, nueva información para tomar mejores decisiones sobre un recurso esencial para Farellones.
Para entender qué ha cambiado, primero hay que mirar brevemente cómo se llegó hasta aquí.
De leer medidores casa por casa a recibir información en tiempo real
Hasta hace pocos años, conocer el consumo de agua de cada propiedad implicaba realizar una lectura visual de los medidores, recorriendo casa por casa.
En Farellones, esa tarea tenía una dificultad evidente: durante el invierno, la nieve y las condiciones de acceso podían volverla poco sistemática o incluso imposible.
“Antes que tuviéramos los medidores telemétricos, la lectura era visual, casa a casa, lo que era muy poco sistemático y en invierno muchas veces imposible”, explica Manuel Feliú, presidente de la CAF.
El primer gran cambio comenzó entre 2023 y 2024, con la instalación de medidores inalámbricos. Esto permitió obtener los datos de manera más rápida y abrió la posibilidad de avanzar hacia una nueva etapa: recibir automáticamente la información de todos los medidores y contar con datos más inmediatos sobre el funcionamiento de la red.
“Sabíamos que este salto nos iba a permitir tener un mayor control e información de nuestra red, buscando siempre tratar de ser más eficientes en la forma de administrar nuestra agua”, señala Feliú.
Del dato a la gestión
El siguiente paso fue convertir esa información en una herramienta útil para la CAF y para cada propietario.
El sistema de Gestión Hídrica Inteligente consiste en una aplicación que integra los datos provenientes de los medidores, los parametriza y los modela para ponerlos a disposición de cada usuario.
Además, incorpora un algoritmo capaz de identificar comportamientos que podrían estar asociados a pérdidas de agua y generar alertas, junto con los reportes mensuales de consumo.
En términos simples, el cambio es importante: ya no se trata solamente de saber cuánto se consumió, sino de comenzar a entender cómo se está consumiendo el agua y cuándo puede estar ocurriendo algo fuera de lo normal.
Cinco aprendizajes después de tres meses
Con el sistema ya en operación, Miguel Salazar, gerente de Kimenko —empresa a cargo de su funcionamiento— identifica cinco aprendizajes que permiten entender mejor el valor práctico de esta herramienta.
1. No todo lo que marca el medidor es consumo real
Uno de los primeros aprendizajes ha sido poder diferenciar con mayor claridad el consumo humano u operacional de aquello que corresponde a una pérdida.
Sin herramientas de monitoreo continuo, ambas cosas pueden quedar mezcladas dentro de la lectura total del medidor. En la práctica, eso significa que una propiedad puede aparentemente “consumir mucho”, cuando en realidad una parte importante de ese volumen corresponde a agua que se está perdiendo sin que nadie lo advierta.
2. Un problema pequeño puede transformarse en una gran pérdida
Uno de los casos más ilustrativos ocurrió con el flotador del estanque de un WC.
El mecanismo no estaba cortando correctamente el paso del agua una vez que el estanque alcanzaba su nivel. El problema parecía menor, pero el agua continuó corriendo durante las 24 horas por varios días e incluso semanas.
Al medirlo, se comprobó que esa pérdida llegó a representar más del 70 % del consumo mensual de un recinto. El caso muestra con claridad por qué disponer de datos cambia la manera de mirar problemas domésticos aparentemente pequeños.
3. Las alertas pueden traducirse en reducciones muy importantes
El sistema de reportabilidad automática y alertas por consumos anómalos ya está mostrando impactos concretos.
En algunos socios se han observado reducciones de consumo superiores al 95 % entre mayo y agosto.
Existen instalaciones que pasaron de consumos cercanos a 300 m³ en mayo a registros de entre 2 m³ y 9 m³ en agosto.
4. Detectar las pérdidas permite actuar
En algunos casos, las pérdidas registradas en mayo se redujeron en 100 % durante julio y agosto.
Más aún: en una muestra de 10 recintos con altas pérdidas, se ha logrado ahorrar más de 500 m³ de agua al mes.
Ese resultado no depende solamente de la tecnología. Depende también de que los propietarios conozcan lo que está ocurriendo en sus instalaciones y puedan tomar medidas a partir de esa información.
5. La información también ayuda a cambiar hábitos
El sistema no solo está permitiendo detectar fugas.
En una muestra de 10 recintos con altos consumos, entre mayo y agosto se registró una reducción superior a 1.000 m³ de agua.
Esto indica que algunos socios, además de corregir pérdidas, también están revisando sus consumos operacionales y buscando espacios donde es posible usar el agua de manera más eficiente